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Divagaciones desde el Jardín de la Victoria

publicado a la‎(s)‎ 7 sept. 2016 6:18 por Administrador Ajedrez Piélagos

por José Ramón Pinilla


En los prolegómenos del comienzo de la tercera ronda del disputado  Open de Piélagos, tuve la satisfacción de asistir a una agradable reunión -comida  informal, un reencuentro de viejos amigos, compañeros y aficionados de raigambre y estirpe ajedrecística... tal momento quedó inmortalizado en foto ad hoc que el talento informático del amigo Prelle ubicará adecuadamente.




A medida que los comensales nos saludábamos  y ya comenzábamos a recordar batallas e historietas variopintas en torno al ajedrez y a sus personajes, me recordé del insigne maestro e historiador del ajedrez, Ricardo Calvo, y una de sus crónicas de aquellos años 80...."La Trastienda de González"....Íbamos a degustar el menú que con mimo prepara cada día  para los maestros  del Open de Piélagos el propietario del JARDIN DE LA VICTORIA,  Javier, aficionado y propietario de unos tableros únicos que decoran el comedor en esta semana del Open, ideales para no dejarse piezas dado su  tamaño XXXL

 

 La "trastienda de González" era  la  parte trasera de la joyería que el creador e impulsor de la revista "JAQUE", José María González, poseía en San Sebastián en aquellos lejanos tiempos....por allí paraban, en animadas tertulias ajedrecísticas, personajes de todo tipo de nuestro mundillo, desde jugadores, federativos, organizadores de torneos y maestros de renombre, ya que González, viajero infatigable, iba por cualquier rincón del mundo donde hubiera un evento que reseñar en su revista...y multitud de amigos, federativos de todos los países y meros aficionados le visitaban cuando acudían vacacionalmente a la bella capital donostiarra..."González siempre tenía prisa"...recordaba Ricardo glosando su repentina muerte,  y se preguntaba sarcástico lo que pasaría (en las vetustas instituciones de entonces)  si algún día hablara la trastienda de González….

 

Allí conocí a Alex Rodríguez y sus facetas como jugador, periodista y bloguero perspicaz, tuve ocasión de saludar tras tantos años al maestro Rafa Álvarez, antaño  infatigable jugador de torneos, delgado y en forma como siempre… Kakel Muela   acudió amablemente a recogerme a la oficina, acompañado de Nicola Lococo y su variopinta personalidad, un torrente de ideas y concepciones originales sobre lo divino y lo humano, que en esta ocasión no vino a hablar de su libro, a pesar que el presidente de la Federación Vasca, fiel a su estilo, le tiraba de la lengua.

 

En torno a la mesa del “jardín” también estaba Alejandro Ruiz, el jugador cántabro que tuvo que buscar “la victoria” emigrando ajedrecísticamente al País Vasco, ya que los pasados tiempos de negritud en el ajedrez cántabro le negaron el camino. Y con Alejandro a mi derecha, pues allí a mi izquierda el maestro Chencho, el flamante campeón regional cántabro a los¡ 63! tacos y primer ganador, hace 22, del Open Virgen de Valencia de Piélagos. Recordamos, como no, aquellos viejos tiempos del Torneo de Rápidas de Bergara, donde Chencho, a su vez, en aquellas divertidas comidas de la entrega de premios que amenizaba interminable y entrañablemente Miguel Angel Muela, estuvo sentado con su admirado GM Bronstein….


Conozco a Miguel Angel desde los 18 años, entonces él como jugador y fundador del club Torres Blancas, y yo como recién llegado a este mundo a los 16 años….es decir, hace más de 45 años…casi casi tantos como sus labores organizativas, divulgativas y directivas en el mundo del ajedrez, donde es el presidente de federación más antiguo de España, según datos del propio Consejo Superior de Deportes. Pronto él se trasladó al País Vasco por cuestiones laborales… quien me iba a decir a mí, casi adolescente,  que sólo unos pocos años después yo tendría que tomar las riendas del modesto Torres Blancas, y Muela iniciaría desde  Bergara una vertiginosa  labor de divulgación y promoción en torno al ajedrez, que aún continúa en torno a su poblado núcleo de colaboradores… esa sabia la supo inculcar en sus sobrinos, Manuel, en su juventud  jugador del Torres Blancas, ahora párroco en Liébana e infatigable animador e impulsor del ajedrez lebaniego y de cuantas actividades deportivas y culturales  moviliza por doquier….y Kakel, el presi actual del ajedrez cántabro, que tan ingente labor está haciendo, tanto con los torneos escolares, como en la cercanía e impulsión de clubes y nuevos núcleos ajedrecísticos en Cantabria, donde nunca estuvimos ni de lejos al nivel actual.


En tantos y tantos años de amistad con el “clan Muela” (tío y sobrinos) no todo fue un unívoco camino de rosas, es más, en ciertos tiempos tumultuosos de la política ajedrecística, Miguel Angel (tío) y servidor fuimos divergentes, casi diría antagónicos en los planteamientos, lo cual no fue impedimento nunca para mantener esa amistad, porque el ajedrez, al que veneramos realmente y que fue y es nuestra vida (en mi caso muy intermitentemente…confieso con rubor mi menguante afición y entusiasmo), nos unió por encima de todas las cosas…nunca quisimos entonces, como en el juicio bíblico de Salomón y ese niño por el que pugnaban dos madres,  que un bien tan preciado, sensible y no debidamente  apreciado socialmente como el ajedrez,  se dividiera en dos mitades, un cisma que no reportaría beneficios a nadie, y que afortunadamente en Cantabria, tras el reciente proceso electoral, parece que la mayoría del colectivo ajedrecístico está en el camino de la unión, colaboración y entendimiento por el bien común, que es nuestro querido y milenario juego y sus grandezas y pequeñas miserias como toda obra humana.


Corrían y corrían las anécdotas, de momentos, situaciones, peculiares (y sonoras según recordó Alex) psicologías de jugadores…y en este que Chencho, muy profesional, dice que en media hora empezaría la ronda, y que se acercaba caminando a la sala de juego, el profe Alejandro había pedido descanso, porque tenía un examen con sus alumnos del Instituto y el resto, pues disfrutamos de las últimas anécdotas junto al postre exquisito que nos trajo Javier…

 

”La trastienda de González”…”el clan Muela”….”El Jardín de las Delicias”…tres situaciones, momentos, ensoñaciones en el túnel del tiempo… ”divagaciones en torno a…” que diría Ricardo….situaciones y lugares equivalentes al fin y al cabo…allí me veía, sentado entre Alejandro “Keres” y Chencho “Bronstein”… me hubiera gustado, si el destino lo hubiera permitido, que en esa mesa del verde jardín  cántabro de la victoria, hubiera estado sentado también el maestro, erudito, genial Ricardo Calvo y sus brillantes “divagaciones” en torno al ajedrez y plasmadas en multitud de artículos en prensa y revistas, que tanta huella dejó en mí y que repentinamente se nos fue, de puntillas, avisando a algunos privilegiados, eso sí, que acudimos a su casa de Majadahonda,  a brindar por el ajedrez, la vida y la amistad con el vodka de Averbach y ese resquemor en el alma del último abrazo.

 

Un saludo desde  Piélagos, maestro, y gracias a los Muela por invitarme a esta agradable velada y a los comensales por dejarme compartir sus momentos y anhelos.

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